DESCRIPCIÓN DE ESTAS SERRANÍAS (año 1867)



elevadísimos pinos...

Entre los montes de mayor importancia de la Provincia de Jaén, merecen especial mención los llamados Tugienses o Argentinos, situados al Oeste y a continuación de Sierra Segura, y que generalmente se conocen con los nombres de Sierra de las Villas, de Cazorla, de Pozo Alcón y de Quesada. La Sierra de Cazorla, cubierta de nieve casi la  mitad del año, y la más fría de todo este territorio, se divide en la llamada propiamente Sierra de Cazorla, y en la conocida con el nombre de las Cuatro Villas. Extiéndese la primera desde su nacimiento al Sur de Cazorla, hasta los amenos valles por donde pasa el río de Aguascebas; y empezando aquí la de Las Cuatro Villas, que se extiende por el término de Iznatoraf, Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo y Sorihuela, termina en la Sierra de Segura, con la cual viene a enlazarse. Estos montes como los anteriores de que hemos hablado, los forman elevadísimos pinos, corpulentas encinas, robles, fresnos, acebos y sargatillos, y una infinidad de arbustos de diversas clases, como madroños, lentiscos, coscojas, romeros y otros, y un número tan crecido como envidiable de frondosos árboles frutales, cuyo esquimo es de un sabor y gusto delicadísimos.


multitud de fuentes... 

Estos montes pertenecían mancomunadamente a las Cuatro Villas últimamente citadas, por donación hecha a aquellos habitantes por el rey Fernando III el Santo, en premio de su heroico comportamiento en la prolongada lucha de la expulsión de los sarracenos. Y habiendo el gobierno clasificado estos montes, según las ordenanzas del ramo de 31 de diciembre de 1833, como pertenecientes al Estado, formando al efecto un departamento en Orcera y una subdelegación en Villacarrillo, se unieron, como si fueran un solo hombre las cuatro citadas Villas, en el año de 1842, y apelando a toda clase de medios, consiguieron al fin que estos montes volvieran a ser de su única y exclusiva propiedad. El principal producto que los naturales obtienen de estos montes, consisten en las muchas cabezas de ganados que alimentan en los mismos, y algunas maderas para construcciones civiles, no pudiendo aprovecharse para la construcción naval, por la imposibilidad de conducir por esta escarpada sierra los gruesos y elevados troncos de aquellos árboles. Muchos puntos hay en los que al hombre no le ha sido posible aun entrar; y los árboles, por consiguiente, que en ellos se crían, y que los años o trastornos atmosféricos echan por tierra, allí permanecen, sin que sea dado arrastrarlos a un punto en donde pudieran beneficiarse.



risueñas llanuras...

Casi todas estas sierras están colocadas en forma de anfiteatro, teniendo en sus cimas extensas y risueñas llanuras de 300 y de 400 pasos de extensión, a las que suben, para pastar los ganados, por medio de veredas estrechas y tortuosas, que con razón las llaman escaleras aquellos habitantes, las cuales se construyen sobre gruesos palos colocados en forma de peldaños, cubriendo los huecos con ramas y follaje. En estas grandes planicies, abundantísimas en todas las estaciones de nutritivos pastos, permanecen los ganados dos y tres meses, sin que el pastor tenga que tomarse el cuidado de apacentarlos; y aquí también es donde se criaban en otro tiempo los famosos novillos, que por su fiereza y bravura eran la admiración y delicias de los aficionados a la tauromaquia. Entre las llanuras más notables por su elevación y extensión, se encuentran las llamadas Nava del Villano, Nava del Río, Nava de San Pedro y Javalcaballo, desde algunas de las cuales se descubre un horizonte de más de cuarenta leguas. 



frondosos árboles...

La multitud de fuentes que por todas partes brotan en estos montes, contribuyen en gran manera a dar a estos parajes un encanto y belleza sorprendentes. Los pequeños manantiales que corren en dirección de Este a Oeste para venir a formar el arroyo de Aguascebas, que desemboca por la inmediaciones del molino de los Álamos en la margen izquierda del Guadalquivir, fecundan con sus aguas el gran pago del Mogón y varios otros de bastante consideración, formando después las dos elevadas y magnificas cascadas de Chorro Gil y Chorro de la Puerta, de una altura de 50 varas. Otros varios arroyos como el Arroyo María y Arroyo Martín, formados por los manantiales de las vertientes del Norte de la misma sierra, dan igualmente animación y vida a estos deliciosos contornos, los más a propósito sin duda de nuestra patria, para admirar los encantos y bellezas de la naturaleza. La vegetación en la Sierra de Cazorla la favorecen considerablemente las aguas del río de Cazorla, uno de los más importantes de esta pequeña comarca, el cual, naciendo en la sierra de su nombre, corre de Sur a Norte, atravesando y dando abundante riego a las pintorescas huertas y extensos olivares que pueblan las dos leguas que median desde Cazorla hasta el paraje llamado la Nubla.



pequeños manantiales...

Los demás ríos, como el llamado Cañamares, que corre de Este a Oeste y desagua en la orilla derecha del de Cazorla; el Taya y el Turrilla, que naciendo en la Sierra de Quesada corren, el primero en dirección de Sur a Norte, y el segundo de Este a Oeste para venir a desaguar en el Guadiana Menor; el Guadalentín, notable por sus frescas y cristalinas aguas y por su abundancia en exquisitas truchas, y que naciendo en la Sierra del Pozo Alcón, desagua por la margen derecha del Barbata o Guardal, ya en los límites de la provincia de Jaén con la de Granada, y algunos otros riachuelos que cruzan en distintas direcciones esta feracísima y accidentada comarca, fertilizan con sus aguas infinidad de pequeñas, pero riquísimas huertas, y la convierten en uno de los puntos más deliciosos y envidiables de la provincia de Jaén.

Del libro CRONICA DE LA PROVINCIA DE JAÉN (1867), de Francisco Lozano Muñoz

Comentarios

Jose dijo…
Hola Abraham
Estupendas fotos con un excepcional colorido de unos paisajes indescriptibles.

Un abrazo y Feliz Año Nuevo
Jose
TROTASENDES BENICALAP