SERRANÍAS PARA EL OTOÑO

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Ya se observa en nuestro entorno la caída de las hojas, danza de muerte precisa para la vida del árbol. Gracias a las hojas tiernas y verdes del luminoso verano, la savia de la planta se alimentó de clorofila y azúcares. Una vez que ha aprovechado las sustancias que le son útiles y traspasado desechos, en la nueva situación de menos horas de luz y más frío, tiene que cortar el cordón umbilical con cada hoja para no perder jugos alimentándola parasitariamente. Al secarse, pierde la hoja el color verde clorofílico y se hacen visibles otras sustancias que permanecían ocultas. Se viste coquetuelamente su piel de amarillos, naranjas, rojos, marrones..., toda la infinita galería de tonos que embellecen en otoño los parques, los bosques, jardines, bulevares...

Los árboles empezaban a despojarse de su follaje espléndido y las calles estaban cubiertas de hojas formando una capa bastante espesa. Las lluvias se habían iniciado y el cielo no ostentaba aquel azul purísimo que tanto encantaba…
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POESÍA DE OTOÑO

Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.
Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!
¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!
En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

Juan Ramón Jiménez
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EL OTOÑO SE ACERCA
El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.

Ángel González
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POESÍA DE OTOÑO

Grises nubes en su sereno movimiento,
marchando impulsadas por el viento,
ocultando la luna y estrellas,
van hacia su destino en caprichoso lloro.

Hojas de árboles decoran el suelo,
con un matiz distinto y único,
dejando al árbol desnudo
que realiza cortes sus ramas al viento.

Solitaria se vuelve la noche,
se serena la ansiosa ciudad,
y figuras inciertas emergen,
formadas entre sombras.

El aire se siente fresco,
se lo escucha moviendo,
invisible e imponente,
marchado incansable sin freno.

Un fino vidrio me separa,
adentro tibieza y la lámpara,
que átomos encandecen,
el filamento que luz emana.
Errantes y vagabundos sonidos,
también dejan oírse irregulares,
desde el ladrido al motor ruidoso,
y susurros o gritos del mundo,

...que en un ave cantan,
...que en un trueno estremecen.
La noche avanza,
en irrepetible viernes.

Distinto que otros pasados…
Al oírle y contemplarle,
absorto en el tiempo que transcurre,
observo otoñal época en su tardío.

De la naturaleza su poesía,
en esta estación que volverá,
trayendo sus nuevas escenas,
susurros y truenos riman.

Javier R. Cinacchi
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DESEO

Por el campo tranquilo de septiembre,
del álamo amarillo alguna hoja,
como una estrella rota,
girando al suelo viene.
Si así el alma inconsciente,
Señor de las estrellas y las hojas,
fuese, encendida sombra,
de la vida a la muerte.

Luis Cernuda

Comentarios

El tejon dijo…
Que lujo de paseo acabo de darme por tu blog, gracias por trernos el otoño.
Saludos.
Bellotita dijo…
Hola! Que bonitas fotos y que bien acompañadas por estas poesisa! saludos
www.senderismoyrutasenmallorca.com
Hermoso otoño quedó reflejado en estas fotos, son preciosas.
Y unos poemas que describen la hermosura de esta estación.
Un saludo.
Luisilla dijo…
Preciosas fotos... que envidia!
Alkaest dijo…
Acabo de estar ahí al lado, justo en la Sierra de Mágina, al pie del monte Aznaitín, y puedo dar fe de que toda la magia, que aquí se nos muestra, es real.
Nos llovió, hizo sol, hubo viento y nubes, un pequeño universo concentrado en poco espacio.
Como si la Naturaleza, hubiese querido "presumir" de todas sus características en tan corto espacio de tiempo y lugar.
Jaén, y sus serranías, un lugar al que no hacen falta pretextos para volver.

Salud y fraternidad.