Cazorla. Al cazorleño y al emigrante

Cazorla. nuestro humilde rincón
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No hablaras con cazorlense alguno, cualquiera que sea su condición social, que no considere nuestro humilde rincón como algo excepcional. Ya se que lo normal en todo hombre o mujer y sea cualquiera su nacionalidad, es el afecto hacia el lugar que le vio nacer. Pero yo no me refiero a ese afecto connatural a las personas, sino a uno especial y característico, consustancial a todos nosotros y de una gran fuerza expansiva incontenible. Donde diga – cazorlense – lee – profundamente enamorado de Cazorla – y empezaras a conocer como somos.
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Cristo del Consuelo
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Las superiores exigencias de la vida obligan a muchos hijos de este lugar a fijar su residencia, habitual o transitoria, en los más apartados rincones de nuestra geografía o del extranjero, pero no por ello pierden el contacto con su ciudad natal y por todos los medios a su alcance procuran estar al tanto de los menores acontecimientos, siendo su mayor ilusión el poder volver algún día a ella y terminar sus días plácidamente sentado en nuestra plaza, La Corredera, meta suprema de todo cazorlense.
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Pasa el tiempo
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Mientras tanto, en la ausencia, en la distancia, se consuela hablando, apenas se le dé oportunidad, de las excelencias de nuestra ciudad, no le puede reconocer defectos (aunque le coste que los tiene) y reproduce, mentalmente y con precisión asombrosa, los menores detalles topográficos y, en especial determinado árbol o fuente bajo el cual o con cuyo refrescante líquido ha sazonado el día de San Isicio, el de la “Malena” o cualquier otro, unas sabrosas cabezas asadas al horno, o de un simple bocadillo de jamón y en la compañía de unos amigos inolvidables, porque sabe no encontrará otros que los igualen.
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Ermita de San Isício
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Por la gravedad que ese encendido afecto ha formado dentro de cada uno de nosotros, tan pronto se presenta al ausente la más leve ocasión, no puede a la fuerza de atracción y, alegre y con aspecto remozado, acude a cumplir su promesa al Cristo del Consuelo; a presenciar los fuegos de artificio, vocación con que se inauguran las tradicionales ferias y fiestas; a llenarse el alma y los ojos con la luz de miles de colores mezclados con los grises, morados y verdes de nuestras peñas, huertas y jardines; a henchirse los pulmones de este aire serrano que nos revive y a quererse enterar con gracejo sin igual, y desde luego en La Corredera, de los últimos sucesos locales, a calcular la próxima cosecha de aceituna o de cereales, a charlar de política nacional o internacional, de cine, de arte, de la Pantoja, de lo guapa que está tal o cual paisana, a filosofar…
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Filosofando
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Este cariño que algunos no podemos explicar o interpretar, no es algo caprichoso y carente de fundamento lógico, ya que nos ha sido impuesto, ancestralmente, por exigencias geográficas: incrustados, al margen de las rutas viajeras, en las estribaciones de la Sierra a la que da nombre la ciudad, nuestro horizonte visual es limitado, y en el hemos concentrado, siglo tras siglo, toda nuestra capacidad de observación, pudiendo comprobar que cuanto nos rodea es bueno: por un lado, la Sierra, ingente, majestuosa, con rincones bellísimos poblados de centenarios pinos, surcada por innumerables fuentes de purísimas y gélidas aguas y empapada toda ella de un denso silencio que atrae, sobrecoge y aquieta el espíritu. Por otro, nuestra campiña, rica como pocas, tanto por sus huertas como por sus interminables y simétricas filas de olivos.
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Plaza de La Corredera
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No se si estas cualidades que enumero puedan ser buenas o malas, agradables o desagradables para algunos, lo que si me consta porque lo compruebo cada vez que llego a Cazorla, es que con ellas y por ellas nuestra ciudad ejerce un gran poder de captación hacia todo forastero que, desapasionadamente nos visita, siendo frecuente el caso de muchos que han llegado – en broma – y – en serio – se han quedado, de presencia o de corazón, para siempre entre nosotros. No quiero decir con esto que a todo extraño le parezca nuestra ciudad buena, y no por ello haya de resultarle agradable, puesto que nos consta que hay sus excepciones.
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Recuerdos de antaño
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Cuantas veces hemos olvidado, por circunstancias varias de la vida, nuestros verdaderos orígenes. En realidad, cada día que pasa, van tomando mas fuerza y se aferran a nuestras vivencias como recuerdos vagos que deseamos desempolvar rápidamente de nuestra mente, para poder seguir dando sentido a esta vida que, cada vez con más ligereza, se nos va. Todos estos recuerdos son parte de nuestras vidas y los guardamos como nuestras mejores y más valiosas pertenencias, porque en realidad son ellas las que, querámoslo o no, han marcado nuestro paso por este mundo. Es por ello que, cada vez más, necesitamos volver al lugar donde nacimos, al lugar donde tuvimos nuestras primeras aventuras, nuestros primeros juegos de niños…, que esas nunca se olvidaran; y cada vez que regresamos parece que no nos hubiésemos ido nunca...
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Paseos nocturnos
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Pero esos sentimientos que nos invaden, solamente lo pueden experimentar y sentir aquellas personas que por diversos motivos, tuvieron que marcharse un día y dejar, de la noche a la mañana, parte de su vida arrinconada en algún lugar físico del pueblo e importante de su mente, donde no se nos pudiera borrar jamás. Nunca podremos saber todo el valor que tiene el haber nacido en un lugar u otro, sino es desde la distancia, desde la añoranza de esos recuerdos que cada vez toman más fuerza y que en definitiva son los que le pueden dar ánimo a nuestro corazón para seguir latiendo.

Comentarios

Goathemala dijo…
¡Qué grandes recuerdos!

Muchas gracias y abrazos, paisano.

Ahora ya si que estáis con la matanza.
Corretger dijo…
En esta dirección http://viajealsurtv.blogspot.com/ verás algo de Cazorla y anuncian un programa de Canal Sur que te puede interesar. Para los que estamos enamorados de nuestro pueblo nunca será suficiente.
Leodegundia dijo…
Mas o menos todos queremos de forma especial el lugar de donde procedemos, y eso es bueno, y es bueno también que queramos darlo a conocer como haces tú en tu blog, es una buena forma de mostrar el orgullo que se siente y a la vez darlo a conocer para que los de otros lugares lo visiten y disfruten de tan bello lugar.
Un abrazo
Paco dijo…
Saludos desde Alicante. Hasta ahora solo había visitado tu blog sobre Jaén, no este de Cazorla y me parece magnífico. Ya estoy pensando en volver por allí (...hace años de la última vez).
Bonitas fotos y buena pluma.

Pondré este blog tambien en mis "blogs amigos". Hasta otra, paisano.
Belas fotografias...Espectacular...
Um abraço
Hola
La Panoramica del Pueblito arriba es
INCREIBLE, muy linda fotografia.
un saludo.
Pedro dijo…
¿Cómo estás Abraham? Es tan consustancial a ti, que saludarte es como saludar a tu pueblo y a tu región.

Aprovecho esta visita para felicitarte por tu blog y en las fiestas que están por venir.

Un abrazo