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viernes, 12 de septiembre de 2008

Cazorla histórica. El Hermano Pascual

Iglesia de San Francisco
La aparición en escena del Cardenal don Pascual de Aragón, comprende el no muy largo periodo de tiempo de cincuenta y un años, desde el 1626 al 1677, y abarca el reinado de dos Austrias decadentes, el cuarto de los Felipes en sus postrimerías y el Carlos II el Hechizado. La recia figura del Cardenal, bondadoso, hábil político, caritativo en demasía, representa el contrapeso, la figura excepción en unas cortes corrompidas, de abandono completo en manos de Validos que la mayoría de las veces son los proveedores de hembras del monarca y en la que los – hijos de la tierra - , superan en número a los legítimos.
Ruínas de Santa María
Pero el Cardenal Aragón, va dejando muy atrás esta Corte de pesadilla, este rey hechizado, enclenque, de cabeza grande y ojos tristes, las intrigas de Juan José de Austria, de Valenzuela, el carácter huraño y agrio de doña Mariana, las guerras desafortunadas con el perfil de zorro de Richelieu al fondo, sus vejaciones y menosprecio y busca afanoso un remanso sosegado donde vivir en paz, y con el pretexto de atender grey lejana y abandonada se va corriendo por las abruptas montañas del Segura hasta llegar a las tierras verdes, ubérrimas del Adelantamiento de Cazorla.
Iglesia del Carmen
Pasada la Pascua Florida, el diecisiete de abril de 1657, diez años más tarde de la muerte de Felipe IV, el Cardenal Aragón, mejorado de sus pertinaces achaques, inicia su santa visita por las sierras de Alcaraz, Cazorla y Huescar. Los sencillos habitantes de estas comarcas, pocas veces habían visto a sus Arzobispos debido a las cuarenta y más leguas que los distanciaban de Toledo. En mulas, con su secretario don Diego de los Ríos, canónigo de Toledo, Oidor del Consejo de la Gobernación, el Licenciado don Gregorio Malo, canónigo Magistral de Alcalá y visitador del partido de Madrid, gran conocedor de los pueblos y las gentes que iban a visitar por su cargo anterior de Vicario de Cazorla, por caminos y veredas pedregosas, por medrosos despeñaderos para conocer los lugares más humildes de su diócesis.
Torre del actual ayuntamiento de Cazorla
El veinte de mayo llegó su Eminencia a Cazorla sin otro daño que su gran molimiento, ya que el veintidós examinaba los libros de Santa María la Mayor. Había mandado prevenir con mucha antelación una casa para alojarse él y otra para sus familiares, pues quería pasar una larga temporada y ninguna población como Cazorla se prestaba tan maravillosamente a ello. El 23 confirmó en la Iglesia del convento de San José, el 25 en el oratorio de su casa y el 26 en Santa María. El Adelantamiento de Cazorla, pertenecía desde la reconquista al señorío temporal del Arzobispo de Toledo y abarcaba además de la cabeza del Adelantamiento los pueblos de Villanueva del Arzobispo, Villacarrillo, Iznatoraf y Sorihuela.
Torre de San Francisco
Como no tenía entonces la Mitra sobre ellos jurisdicción de tolerancia y mero mixto imperio, nombraba solo al Corregidor y al justicia que era su alcalde mayor, pero a los otros alcaldes, regidores, escribanos, alguaciles y dependientes, los señalaba el concejo, dando origen la diversidad de nombramientos a alborotadas competencias. El día 8 de junio festividad de la Santísima Trinidad, celebró órdenes en la iglesia de la Merced, acudiendo clérigos no solo del contorno sino otros muchos de las Diócesis de Granada, Jaén y Guadix.
Torre del Ayuntamiento
Los habitantes de Cazorla vieron para su escarmiento, el cuerpo balanceante de un ahorcado, era el cadáver de un perverso hereje que por miedo a sus muchos delitos había campado libre y que todos creían dificilísimo el prenderle. Iba en cierta ocasión, uno de los del bando enemigo acompañando la procesión del Santo Viático, cuando el malvado disparó matándole. Las balas pasaron rozando la cabeza del sacerdote, la calle se quedó vacía con el cuerpo sangrante en medio y la justicia llena de espanto no castigó al culpable. Su eminencia ideó una ingeniosa traza, prendiéndolo sin escándalo ni sangre, obligó al Corregidor a que hiciese justicia, se cerró al perdón y su habitual largueza no tuvo límites para la viuda y las dos hijas del ajusticiado. Unos racimos de uvas tempranas fueron el pago de tantas bondades. Procuró calmar los bandos y extinguir las discordias y fue un gran paso el haber logrado de su Majestad el indulto para el caballero de Cazorla don Antonio de Godoy que andaba huido de la justicia.
Vista de Cazorla
Encontró el Cardenal numerosos enfermos pobres, que además de costearles el médico, cirujano, barbero y botica, les pasaba la ración diaria de pan y carne de gallina, repartió entre ellos una carga de dulces obsequio del Obispo de Jaén a su Eminencia, más tres mil fanegas de trigo, camisas de lienzo y ochocientas varas de buen paño. A las monjas Agustinas Recoletas de San José de filiación Arzobispal, mudó el hábito según las constituciones, proveyó de muchos enseres que había de menester, hizo importantes reformas que agrandaron en habitaciones el edificio, gastando en estas obras más de tres mil ducados. Edificó iglesia nueva con altares, ornamentos, costeó su retablo mayor, semejante al de San Torcuato colocando un gran lienzo que le pintaron en Madrid. Les envió desde su palacio de Toledo para la iglesia dos bellísimas imágenes y dos relicarios traídos de Nápoles, dotó dos monjas y fueron de su cuenta el ajuar, alimentos y otras expensas del noviciado de dos jóvenes una de Madrid y otra de Toledo la otra que deseaban vestir el hábito en esta santa casa.
Iglesia del Carmen
El 23 de junio siguió confirmando en Peal de becerro, el 29 en Toya, el 30 en Quesada, el 3 de julio en Nuestra Señora de Tíscar y al preguntar a los aldeanos donde recibían los sacramentos le contaron que por no sufrir las asperezas de aquellas sierras hasta los cadáveres los llevaban a lomos de caballerías. Dolido el Cardenal, erigió la ermita en ayuda de la parroquia; uniéndola a la de Quesada. Preguntando si había algún niño no bautizado, le ofrecieron una niña de dos días a la que bautizó el mismo día 3, siendo la primera partida de nacimiento que figura en los libros parroquiales de Tíscar anotada de mano de su Eminencia. Prosiguió su visita por Pozo Alcón y el día 6 rodeado de solemne pompa entró en la ciudad de Huéscar, perteneciente a la diócesis de Toledo.
Ruínas de Santa María
Caminaba el Cardenal por tierras de Granada, ya de vuelta a Cazorla, cuando al pasar por Puebla de don Fadrique, le entregaron un billete escrito por Pedro de Valenzuela, capitán de trece bandidos que andaba huido de la justicia por montes y aldeas, sembrando el pánico entre las gentes. Hacía diecisiete años que había asesinado a don Antonio de las Infantas, Corregidor de Jaén y fueron inútiles los sesenta mil ducados que la Real Hacienda gastó en perseguirle, ya que los habitantes de los pueblos de la sierra, le encubrían por miedo a su venganza. Su Eminencia contestó al escrito mandándole cuarenta doblones y el recado de que acudiera a verle. Ya de madrugada, entre los baños de Zújar y Pozo Alcón, se empezaron a ver recortados entre la claridad del día el tropel polvoriento de los trece bandidos que acudían a la cita. La entrevista en pleno campo con la luz azulada del amanecer fue impresionante.
Torre del Ayuntamiento
Descabalgaron de sus caballos y descubiertos fueron acercándose uno a uno para besar la mano del Cardenal que salía fuera de la litera. Se dio a conocer Valenzuela y después de departir brevemente con su Eminencia, todos los bandidos, armados como iban, derrotados, barbudos, formando un extraño cortejo, caminaron detrás de los familiares del Cardenal hasta Pozo Alcón, donde el vecindario asomado a las puertas entornadas, espantado y confuso, los vio entrar para pasar la noche. Al día siguiente y con la misma comitiva el Cardenal llegaba a Cazorla. El licenciado Juan Baca, testigo presencial de tan memorables sucesos nos habla detenidamente en su Relación de visitas de cómo Valenzuela se alojó en la casa del capellán de su Eminencia y como los demás bandidos de la cuadrilla, en evitación de que el pueblo airado quisiera tomar venganza, se albergaron en el castillo, medida prudentísima que a pesar de la protección del Cardenal Aragón evitó su linchamiento.
Iglesia del Carmen. Entrada
Grande fue la maña y razones del Cardenal para convertir a Valenzuela; las gentes comentaban su buen ángel; lo cierto fue, que aquellos hombres endurecidos y cargados de crímenes se arrojaron a los pies de su Eminencia y llorosos le pedían se le perdonara y que hiciese de ellos lo que quisiera. Escribió el Cardenal al Conde de Villaumbrosa, Presidente del Consejo de Castilla, a don Carlos de Villamayor que lo era de la Real Chancillería de Granada, a don Luís del Hoyo y Alvarado haciéndoles ver la suma conveniencia de perdonar a quienes trastornaban la paz de los pueblos, y tras de mucho rogar y vencer dificultades, obtuvo el indulto con la condición de que Valenzuela sirviera ocho años como soldado en Orán y los demás de su cuadrilla, en la guerra de Cataluña por tiempo indefinido.
Torre de San Francisco
Mientras se llevaban a cabo los trámites del indulto, Valenzuela y su cuadrilla estuvieron en el monasterio de monjes Basilios de la Santa Cruz de Villanueva del Arzobispo a expensas de Cardenal, siendo frecuentemente visitados por el licenciado Juan Baca. Su soledad apacible, el trato afable confundidos con los demás religiosos que noche y día entonaban alabanzas al Señor, su virtuosa vida, hicieron que se operara un cambio completo y que la luz de Dios entrara en sus almas. Confesaron en masa y comulgaban con gran devoción. Valenzuela confesó en voz alta en presencia de los aterrados monjes, que solo él por su mano había cometido más de sesenta muertes. La vida se le fue escapando y rápidamente antes de enterarse del indulto, el capitán de forajidos moría cristianamente. Su Eminencia, en vista de la predilección de Dios por aquel desgraciado, mandó lo enterraran con la mayor solemnidad y hasta con públicas honras. Escribió consolando a la viuda y al hijo que vivían en Pegalajar en la mayor miseria y su caridad para con ellos fue extremada.
Parroquia de Santa María
Aquí se pasa bien, escribia el Cardenal, aunque confieso se padece mucho en los caminos por el tiempo y por lo áspero de ellos, y volveré a Cazorla… La amargura al recordar los gobernantes y la Corte la vuelven, persuadido de que se frustrarían todos los esfuerzos para detener la vergonzosa ruina de la monarquía mientras viviera Carlos II bajo la tutela de doña Mariana, y quiere renunciar a la Mitra. Puedo asegurar que cada día crece en mí el desengaño y siento hallarme en el tropel que me causa tener sobre mí esta Dignidad, sin sacar cosa hacia mi para con Dios, por lo mal que la he regentado y regento.
Interior de la parroquia de Santa María
Y van pasando los días de septiembre y con ellos la estancia del Cardenal va llegando a su fin. El día 15, aún confirmaba en la parroquia de Santo Tomé y a últimos del mes, pasadas las fiestas del Señor del Consuelo, es llamado con urgencia a la Corte por el conde de Medellín y abandona Cazorla. Su estancia fue larga, la mayor que se conoce. Han pasado más de trescientos años desde que las huellas de sus pies se borraron de los caminos para siempre, pero su recuerdo, su figura arrancada de una estampa barroca, aún perdura rodeada de una estela de bondades que el tiempo no ha logrado desvanecer.
Cardenal don Pascual de Aragón

4 comentarios:

Dant dijo...

no me dejan de impresionar tus historias magníficas. Y las bellas fotos que aparecen en tu blog en cada artículo que escribes de tu hermosa Cazorla.

Un saludo,

_Dant_

Anónimo dijo...

Realmente blog informativo aquí mi amigo. Sólo quería hacer un comentario y decir que mantener el trabajo de calidad. He marcado tu ahora y voy a volver a leer más en el futuro de mi amigo! También bien elegidos los colores sobre el tema que va bien con el blog en mi modesta opinión:)

Anónimo dijo...

Recientemente me encontré con tu blog y he estado leyendo a lo largo. Yo pensaba que iba a dejar mi primer comentario. No sé qué decir, excepto que he disfrutado de la lectura. blog de Niza.

Anónimo dijo...

Hola, he encontrado tu blog a través de Google, mientras que la búsqueda de primeros auxilios para un ataque al corazón y su puesto se ve muy interesante para mí.