Una ventana a los Poyos de la Mesa

Panorámica de los Poyos de la Mesa
Cuanto más me adentro en la Sierra, más penetra Cazorla en mi corazón y me sucede a veces, que pierdo la sensación de lo real y me pongo a divagar sobre el paisaje de la Sierra de Cazorla, y concretamente hoy, sobre el paraje de los Poyos de la Mesa. Llegar a la Sierra es casi como disponerse a oír una orquesta. No tiene entidad física, aunque en la geografía se le asignen límites; es un paisaje dinámico que no se puede abarcar de una ojeada, sino que su unidad ha de sorprenderse en el ritmo de un conjunto sinfónico.
Sinfonía de colores
Rocas y pinos
Las cumbres alzándose en un cónico impulso solitario, con el cielo en buidas cresterías; las cerradas angostas, esfumadas en sombras; los amplios valles, con su fondo brillando a través de una neblina plateada que derrama transparencias doradas sobre la verde fronda de las vertientes; los pinos, las aguas inquietas y los galayos donde la luz se quiebra en iridiscencias, tienen como los instrumentos de una orquesta la misión de vibrar.
Los Poyos entre los pinares

Los Poyos de la Mesa
Porque la Sierra no descubre su sentido sino con la emoción en que se resumen todas las perspectivas cuando han dado su nota en una apasionada sinfonía, donde el cielo pone un leit-motiv de evasiones hacia lo infinito. La mirada salta del pino al hontanar, vuela sobre el valle, escala una cima. El cielo, vuelve a descender sobre los alcores próximos; se pierde en el bosque cerrado de pinos, misteriosos de sombras y rumores; un recodo del camino la dilata; otro la contrae; la prende un arroyo que se desfleca entra las piedras del cauce con un pizzicato de cristal.
Apasionada sinfonía

Confusos arreboles
Desciende a un precipicio en cuyo fondo retumba el agua turbulenta con un sordo rumor de timbales, y vuelve a subir arrastrada en el remolino de un crescendo que impulsa hacia arriba los pinos, las rocas, las cumbres, el vértice de las cumbres. Otra vez el cielo… Y todo este tropel de sensaciones acumuladas presiona intensamente, hasta que de pronto, desde un otero, el arco tenso de la emoción dispara su dardo vibrante contra el remoto horizonte, donde el ocaso se abre en una diana inalcanzable de confusos arreboles.

Comentarios

Amio Cajander dijo…
Los pinos... que te va a decir un gallego de los Pinos que hasta los lleva en el Himno de Galicia.

Pásate por los comentarios de mi ultimo post que tienes un regalito. :-) ;-)
george dijo…
Una bonita serie de la sierra como siempre Abraham, los paisajs que nos muestras son preciosospero en especial esta última, me parece una puesta de sol impresionantemente bonita.
Un fuerte abrazo
Que ganas tengo de tomarme una vacaciones y poder ir a Cazorla, la foto del amanecer o atardecer no se que será, es preciosa, saludos
Nacho Carreras dijo…
Abraham:

¿Cómo va eso?

Menudas excursiones te pegas.

Saludos.
Sublime descripción de esos parajes, lástima que el termómetro fustigue sin piedad.
Se ve que sientes lo que describes.
Saludos y enhorabuena.
Caro amigo, belas fotografias da Naureza...Espectacular...
Um abraço
Goathemala dijo…
Ya me gustan las fotos pero aún más tus palabras.

Mañana regreso a Jaén a descansar.

Saludos.