Sierra de Cazorla: geología, orografía e hidrografía

Picón del Haza (1504 m.)
Cerrada del Utrero
La Sierra de Cazorla ocupa la cabecera de la falda del Guadalquivir, falla que rompió los pliegues hercianos manifestándose en manchones jurásicos y triásicos, que alternan con tierras altas calizas y llanuras pantanosas, siendo el suelo de formación terciaria o neozótica, comenzando a apreciarse las malgas y areniscas rojas que caracterizan a toda la cuenca del Guadalquivir hasta su desembocadura. A su Oeste, Cazorla, asentada sobre un talud de toba, al pie de tajos importantes, de escarpas superior a 600 metros.
Roquedad al pie del Gilillo
Cueva caliza
El subsuelo es rico en minerales de plomo, cobre y plata, y sus minas, que fueron explotadas desde tiempos remotísimos, dieron a esta Sierra en época romana el nombre de Mons Argentarius. También afloran en algunos lugares yacimientos de lignitos de gran riqueza intrínseca, y en la vertiente Oeste que mira al campo, nacen algunas fuentes de aguas minerales o medicinales. Por su altura sobre el nivel del mar podemos considerarla como una Sierra alta, entre los 800 y los 2.100 metros. La mayor altitud la acusa el Cerro de las Empanadas, de la Sierra Seca, monte de la Cabrilla, a 2.106 metros, y su mayor depresión está en el pantano del Tranco a unos 750 metros sobre el nivel del mar.
Peña de los Halcones en Otoño
Peña de los Halcones en Invierno
En líneas generales puede decirse que la Sierra de Cazorla está estructurada de Noroeste a Sureste, por cuatro repliegues paralelos que van aumentando en elevación por este mismo orden: Cuerda de Gilillo, Cuerda de los Vaquerizos, Cuerda de Los Alcañetes o de la Fuente de la Umbría y Cuerda de la Cabrilla, con sus respectivas prolongaciones de nombres distintos. Tras de la Cuerda de la Cabrilla viene un imponente tajo, cortado a pico cientos de metros, y abajo el Barranco del Río Castril, en las altas tierras llanas de este nombre. Claro que estas afirmaciones son muy relativas, pues no faltan entre aquellas cuerdas altas lomas intermedias y algunas transversales que enlazan a dos de ellas, como el Puente de Guadahornillos, que une a la segunda con la tercera.
Cerro de Salvatierra y Gilillo al fondo
Cero del "Camello"
En las partes bajas de estas montañas suelen haber húmedas praderas casi llanas; sus laderas son de pendientes muy pronunciadas, en ocasiones cortadas por escarpas de imponente grandiosidad, y en sus alturas, muchas veces, las divisorias de las aguas acusan ciertas cresterías de rocas, otras forman grandes o macizos calizos como gigantescas terraza, y en muchas ocasiones se extienden en amplias navas, llanas, de finos pastos, como la de San Pedro, la de Paulo y la de Espino, que muchos días al año suelen estar cubiertas de nieve, y en las que el deshielo se filtra hasta las corrientes ocultas de sus entrañas.
Arroyo de "Nacelrío"
Salto de los Órganos
En la cordillera de Gilillo la mayor elevación está en los altos picachos del mismo nombre, a poca distancia de Cazorla, con 1.870 metros sobre el nivel del mar; en el corazón de la Sierra emerge el Cerro de las Cabañas, sobre la intersección de las prolongaciones hacia el Sur de las Cuerdas de los Vaquerizos y de la Fuente de la Umbría, alcanzando una altura de 2.027 metros; en los confines del núcleo montañoso descuella, señera, la inmensa mole del Cerro de las Empanadas, a que ya se hizo mención, y mas al Norte, se eleva solitario el Yelmo de Segura, con 1.800 metros, más sensible por ser bajas las colinas que lo rodean.
Puente sobre el "Río Peralta"
Cerrada del Río Castril
La Sierra es superabundante en manantiales de agua: Hasta cuarenta y nueve importantes se citan por su nombre en ciertos informes, sin contar con una infinidad más de ellos que son de poca consideración. Tales fuentes no manan solo en los valles y en las gargantas, que es donde más abundan, sino a media altura de sus laderas, y algunas, como la Fuente de los Aserradores, la Fuente de la Umbría y la Fuente de los Dornajos de la Cabrilla, en las partes más altas, sobre los 1.800 y los 2.000 metros de altitud. Todas ellas son de finísimas aguas potables, excesivamente frías.
Río Cerezuelo
Arroyo de Guazalamanco
Como es consiguiente tanto manantial originan numerosos arroyos, que van confluyendo entre sí hasta dar sus aguas, antes o después, al Río Guadalquivir, con corrientes bruscas erosivas, a veces en enormes cascadas, como la de los Órganos, corriente que siempre son de clarísimas aguas cristalinas. De aquellos arroyos algunos aumentan en caudal hasta hacerse merecedores de cierto respeto sobre todo en las épocas lluviosas o de deshielo, y estos riachuelos corren generalmente de Noroeste a Sureste o viceversa, entre las cuerdas que antes citábamos, hasta que torciéndose más o menos rápidamente afluyen al río grande.
Río Borosa
Río Borosa
Entre las alturas del Gilillo y la de los Vaquerizos corre de Sureste a Noroeste el Guadalquivir; entre la de los Vaquerizos y la de los Alcañetes corre, en igual dirección, el Arroyo de la Gracea o de Guadahornillo, que nace en el Barranco de las Iglesias, con muy poco agua, y se desliza entra malezas espesísimas; entre las prolongaciones de las mismas cuerdas bajan las aguas de Gualay, algo más largo que el anterior, pero de no más aforo, que van regando raíces de pinares maravillosos, y entre las cordilleras de los Alcañetes y de la Cabrilla corre, perpendicularmente al Guadalquivir.
Fuente de la Cerrada de Elías
Fuente de Huelga Nidillo
El río Borosa, más importante que los anteriores secundarios, con un camino de seis kilómetros, desembocando en el Betis casi al comenzar el embalse del Tranco. Mención especial merece otro río que discurre de Norte a Sur, el Guadalentín, tributario del Guadiana Menor, poco antes que este sirva de límite al Adelantamiento, naciendo aquél en la fuente de su nombre, entre el Molinico y el Almizaran, y tiene un recorrido de 25 kilómetros, siendo muy abundante en su nacimiento y sacándose de él mucho agua para el riego, mediante el canal de Pozo Alcón, construido hace dos siglos.
Cascadas de los arroyos hacia el Borosa
Río Guadalquivir por la Cerrada del Utrero
La única laguna que se encuentra en la región objeto de nuestro estudio, es la de Valdeazores, en el corazón de la Sierra, entre las cordilleras de la Fuente de la Umbría y de la Nava de Paulo, ésta al pie de La Cabrilla; es de formación reciente y no geológica, sino por corrimiento de una gran quebrada de su ladera Sur que cortó el cauce del arroyo de su nombre a pocos metros de su nacimiento, dando lugar a un embalse no muy hondo. Tiene poco más de 100 metros de longitud por 40 de ancho, y en el fondo se pudren árboles cuyas copas secas sobresalen del agua; los arrastres de estas corrientes altas de Valdeazores, aunque poco, la cegarán en plazo no muy largo. El la cuerda de Gilillo, tras de la Peña de los Halcones (1.440 metros), recibe el nombre de La Laguna, un embalse de agua, de poca profundidad y pequeñas dimensiones, que se produce sobre una hoquedad de la peña viva, con las aguas de la lluvia, y que casi se seca totalmente en estío.
Laguna de Valdeazores
Laguna de Valdeazores
Escribía Fernández Flórez, a propósito de la Sierra de Cazorla, que las montañas tienen su personalidad, soliendo ocurrir que cada una ofrezca su carácter propio y despierte en nosotros sugestiones particulares. Si como alguien dijo, la geografía la escribieran los poetas, el nombre de nuestra serranía estaría escrito en los mapas con iguales caracteres que el de <El Escorial> o el de <Vivar del Cid>, por ejemplo. Pero es que, además, nuestra Sierra guarda y derrocha otros valores espirituales; tradiciones y costumbres centenarias en los actos solemnes de sus moradores: nacimiento, desposorios y muerte; leyendas de amores, celos y tragedias, como las de La Cruz de la Mala Mujer, o de pastores en desgracia, como la de la Fuente del Oso; danzas y coplas donde se funden huellas e influencias de pueblos ibéricos, como su típico fandango, viril y tierno, primitivo y apasionado, y aún conserva, aunque por desgracia lo va perdiendo poco a poco, entre el ruido de los motores y la peste de la gasolina, un ambiente de paz y tranquilidad, de sosiego espiritual, que nos hace recordar nuestra poesía pastoril del Siglo de Oro. Como nos decía el Licenciado Pedriza, (el que fuera cronista oficial de Cazorla): <A mí me gustaba más la Sierra de mi infancia, sin urbanizar, la Sierra del Tio Lobera, anacoreta de su majada; con balar de ovejas y tañer de esquilas, con mugir de toros y aullar de lobos, entre flores silvestres y madroños en fruto; la Sierra de soledad sonora en la corriente de arroyo, de música callada en la brisa de los pinares…>

Comentarios

Toni Bra dijo…
Una buena muestra bien hecha y muy atractiva de tu entorno.saludos
Luisilla dijo…
Hola Abraham, gracias por visitarme, ya me voy pasando por tu blog para ver las últimas fotos, que como siempre, son espectacuales. Un saludo.
Sofi dijo…
Un buen reportaje de la sierra, te lo hs trabajado de verdad. Algunas de las fotos no son tan distintas del Pirineo. Me gustan de manera especial las de las cascadas. Un saludo
montse dijo…
Tu siempre, con tu incansable labor de dar a conocer tu entorno, con todo lujo de detalles y acompañado de preciosas fotos....
Hay que ver el paisaje tan bonito que tenéis!!...
Enhorabuena y gracias por compartir.
Un abrazo desde Barcelona
Marcel.la dijo…
Preciosa colección. La verdad es que este blog me encanta cada día aprendo algo nuevo de una zoona otlmente desconocidad para mi. Saludos
Cigarra dijo…
Te vuelvo a dar la enhorabuena por este blog, espectacular por las fotos y por todo lo que se puede aprender de esas tierras tan preciosas. Hemos de ir a pasar unos días por ahí, ya vendré a esta página a documentarme a fondo. Gracias por tu visita.
Pedro dijo…
Hola Abraham,
Te devuelvo el saludo y la visita, que no produce ningún esfuerzo, ya que tienes imágenes realmente bien hechas y siempre vale la pena visitarte

Hasta luego
Mª Gemma dijo…
Gracias Abraham por venir a saludarme, tu tierra es como una oasis... bella, muy bella y esa laguna de color verde esmeralda... aunque luego se seque en verano...
Un abrazo
nievesdq dijo…
Los parajes que nos muestras son de leyenda. Sobre todo donde hace su aparición el agua, que por desgracia empieza a ser un bien escaso.
Me imagino que después de hacer una de estas rutas maravillosas, cargarás las pilas para toda la semana.

Un abrazo.
Nacho Carreras dijo…
Hola:
Como de costumbre, precisa serie.
Saludos.
mingo dijo…
Interesante y excelente serie de fotografias de tu tierra. Saludos!
Espectacular sequência de fotografias da Serra...Excelente !
Um abraço
Vaya, vaya, vaya fotos, son presiosas, sobre todo las de agua, para este tiempo caluroso que viene son geniales, saludos de una senderista
Galileus dijo…
Qué tal... hermano! Aquí regresando por estos lares cazorlenses después de varias lunas. De tu post me quedo con la foto de "Cerrada del Río Castril". Es realmente bella.

Saludos desde Lima.

Galileus.
Desde que visito tu blog y contemplo los maravillosos paisajes de tu tierra, siento la necesidad apremiante de hacer una visita turística para contemplarlos en vivo y en directo. Espero que las instituciones públicas de tu pueblo sepan agradecerte la labor de promoción que estás haciendo. Enhorabuena y un saludo
Ricardo Tribin dijo…
Abraham,

Esta vez saliste con algo magnifico. Que fotos!!!Que belleza natural.

Tu "Cerrada del Utrero" me recuerda a un pico llamado "La nariz del Diablo", entre Fusagasuga y Melgar en Colombia.

Te dejo mi abrazo...
Aliseda dijo…
En dos palabras: Im - presionante, como diría un celebérrimo personaje del papel couché.

Soberbio reportaje, parece imposible, pero, bajo mi sincero y humilde criterio, mejorando, aún, los anteriores.

¡Enhorabuena Abraham!.