ASOCIACIÓN PROVINCIAL DE BLOGUEROS Y WEBMASTERS DE JAÉN. "JAÉN BLOGUERO"

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jueves, 29 de noviembre de 2007

Iglesia de San José. Parroquia Santa María

Fachada principal junto al nuevo hotel
Es la sede de la Parroquia de Santa María. Fue convento de Agustinas Recoletas, fundación del Cardenal D. Pascual de Aragón, en la segunda mitad del siglo XVII. Junto a la iglesia, adyacente a su muro oriental, se levantaba el convento de Agustinas Recoletas, fundación del Arzobispo de Toledo y Adelantado de Cazorla don Pascual de Aragón, en la segunda mitad del siglo XVII. El conjunto conventual, alcanzaría hasta la calle del Carmen, en cuya esquina se levantaba una capilla con torre. La comunidad llegó a contar con unas treinta profesas, pero afectada por las leyes desamortizadoras del siglo XIX, el edificio se secularizó y el solar que lo albergara queda hoy, en parte, ocupado por un hotel.
Detalle de la fachada
Es templo parroquial desde comienzos del siglo XIX en que, a causa del deterioro de la Iglesia de Santa María, (la primitiva parroquia, sita en la Plaza Vieja), se traslada aquí su sede. La fachada, de traza muy sencilla, se adorna tan sólo con un delicado relieve renacentista de dos cuerpos rematado en frontón bajo un gran vano circular cerrado con vidriera, que antaño fueron dos. A sus pies, sobre el atrio se levanta el coro y a la altura de éste dos torres exteriores. Su estado actual ha sido alterado en las continuas restauraciones sufridas, no obstante, su traza es digna.
Interior del templo
Tiene una planta de "salón" de una sola nave, capillas laterales y presbiterio rectangular; su bóveda es de medio cañón apoyada en pilares y sobre el altar una gran cúpula sostenida por pechinas. Los únicos elementos decorativos que presenta, son unos capiteles de orden jónico en los pilares. Los paramentos interiores se decoraron a mitad de este siglo, con copias de escenas religiosas de pinturas del Greco. También en su interior y al lado del altar, destaca la capilla del Sagrario, donde se instala la Virgen del Rosario, cubierta con una cúpula decorada barrocamente.
Retablo mayor y Virgen de la Cabeza a la izquierda
Como todos los templos de nuestra ciudad, sufrió los efectos de las leyes desamortizadoras, además de los catastróficos expolios y destrozos durante la Guerra Civil, por lo que su retablo y aspecto interior, son de este siglo. La Iglesia y el resto del desaparecido recinto, corresponden con las fundaciones monacales de Cazorla a lo largo del siglo XVII y principios del XVIII. En su interior hay hermosas tallas de Navas Parejo, Castillo Lastrucci... Seis grandes lienzos, copias de obras del Greco, realizados por Rafael del Real, decoran el templo. El retablo mayor es obra del burgalés Valeriano Martínez.
Cuadro copia del Greco
En referencia a las copias de los cuadros del Greco, haré mención a un artículo de don Juan Martínez Ortega, en el año 1963, donde decía que estos cuadros son un acierto porque todos ellos integran y forman en su conjunto, un mensaje de consoladora esperanza en el Señor. Son cuadros, seguía diciendo, en que, salvo en el de la Crucifixión, no se hace para nada alusión ni referencia al dolor ni al sufrimiento humano, sino al gozo universalista de la Navidad, o a la plenitud de sabiduría de Pentecostés, o a la buena nueva de la Anunciación.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Historia y restauración de las afamadas Ruinas de Santa María

Ruinas desde la Plaza Santa María
Las tierras del Adelantamiento y Cazorla a su cabeza, eran el reflejo de lo que había supuesto la conquista cristiana de los territorios musulmanes. Eran lugares poco urbanizados con edificaciones pobres en torno a un castillo y con una población dedicada de lleno a labores agrícolas, ganaderas y de aprovechamientos forestales. La población no era demasiado numerosa y contaba con algunas aldeas y cortijadas. Las comunicaciones eran malas por la pérdida de importancia estratégica acabada la guerra con Granada. Sin embargo, estas tierras tenían un interés económico y social para el secretario del emperador.
Detalle de la torre
Una vez que las tierras del arzobispado de Toledo fueron propiedad de Francisco de los Cobos, éste atisbo las carencias primordiales de la villa de Cazorla. Entre éstas figuraba, posiblemente la remodelación del urbanismo medieval y a la cabeza un gran templo eclesiástico. Tenía medios económicos y técnicos para ello. Contaba con la presencia de los mejores ingenieros, arquitectos y constructores del reino que por estas fechas estaban trabajando en proyectos bajo su mecenazgo o el de su familia.
Puerta lateral
El maravilloso paisaje de Cazorla y su serranía, tan hermoso como agreste, fue teatro de enconadas luchas para arrancarlo de las manos musulmanas. El arzobispo de Toledo don Rodrigo Ximénez de Rada fue el héroe de aquellas jornadas, que terminaron con la conquista del territorio en 1240. En premio, Fernando III estableció el Adelantamiento de Cazorla a favor de la mitra de Toledo. Carlos V lo traspasó, con carácter hereditario, a su secretario, don Francisco de los Cobos, en cuya familia perduró hasta 1606, en que volvió a los arzobispos toledanos.
Vista desde el Balcón de Zabaleta
De la etapa de la familia de los Cobos, siempre tan celosa del lustre de sus estados, data la construcción de esta iglesia cazorleña y también de la de La Iruela, y el que a ellas aparezca vinculado el nombre de Vandelvira. Ambas son por desgracia, triste ruinas, emplazadas en unos paisajes románticos y de leyenda. La primera bajo el castillo de la Yedra, y al pie de la peña de los Halcones, y la segunda a menos de dos kilómetros de la primera, bajo el imponente castillo de los templarios.
Vista posterior desde el río Cerezuelo
Es un dolor que la iglesia de Santa María, de Cazorla, haya llegado hasta nosotros en forma de fragmentos ruinosos, que incluso nos dejan en la duda de hasta qué punto se terminó para destruirse luego, o si nunca llegó a completarse. De todas maneras, los fragmentos subsistentes nos permiten reconstruirla teóricamente. También se conserva en Cazorla, una fuente mural de gran originalidad que sin duda trazó al maestro.
Torre de los Camarasa
La iglesia de Cazorla es de una sola nave, con un crucero algo resaltado y un presbiterio poco profundo. La nave, en dos tramos, estaría cubierta por bóvedas baídas, lo mismo que el crucero por una bóveda mayor también baída y de planta cuadrada. El presbiterio se cubre (porque esta parte subsiste) por una bóveda de cañón encasetonado. El orden de la iglesia es de semicolumnas corintias de gran belleza y elegancia. Las partes que todavía subsisten son el presbiterio y el arranque de la fachada y torre de los pies. La torre, de base muy poderosa, debía proyectarse de gran altura, pero tampoco sabemos si se terminó.
Puerta de acceso a la torre
En el costado de la Epístola, que es el que mejor se conserva, todavía está en pie una noble portada de medio punto entre pilastras dobles corintias y con figuras femeninas en las enjutas. Es de traza muy elegante y esencialmente severa. El que quedaran los fragmentos a los pies y a la cabecera es algo raro, pues se debería pensar que la zona media también se hizo. Según la tradición popular, los franceses destruyeron la iglesia como represalia por la tenaz lucha que tuvieron que sostener con sus habitantes.
Muros dentados en el interior
Quizá se hundió lo más débil y quedaron la cabecera y los pies por su especial fortaleza. De lo que no cabe la menor duda es de que esta iglesia es obra indiscutible de Andrés de Vandelvira, y podemos decir que de las más perfectas y admirables. Todos los rasgos son suyos, desde la concepción estructural hasta los detalles del orden arquitectónico (corintio estriado) y los elementos decorativos más insignificantes. A lo largo de su existencia, esta iglesia ha sido objeto de consolidaciones para preservar en las mejores condiciones de seguridad los fragmentos que quedan.
Vista desde la escalinata principal
El sábado 3 de enero, haya por el año 1965, llegó a Cazorla el Director General de Arquitectura, don Miguel Ángel García Lomas, en visita de inspección, acompañándolo los arquitectos de la Sección de Ciudades de Interés Histórico-Artístico, don Francisco Pons Sorolla y don Ramiro Moya. Fueron recibidos a su llegada por el alcalde, don José Lorente Ruiz, autoridades de la ciudad, miembros de la Corporación Municipal, y demás personal técnico del Ayuntamiento. Seguidamente se trasladaron a la típica plaza de Santa María, y desde aquellas mismas ruinas, sobre sus muros dentados y empenechados de jamargos, el señor García Lomas contempló este marco incomparable de belleza, interesándose por ella hasta el punto de prometer su visita y estudio inmediato, para redactar un plan de acceso, restauración y conservación de esta antigua construcción.
Ruinas de Santa María
Entre las obras que se proyectaron, la intención general de la reforma, fue restituir y acentuar el carácter que tuvo antiguamente esta plaza de lugar de reunión del pueblo en festejos y solemnidades, para lo que se presta admirablemente por su forma de anfiteatro presidido por la iglesia, la fuente y el castillo, y encerrado todo él en un contorno natural grandioso y pintoresco. También se pretendió marcar la vía que desde el centro de la población conduce hasta la iglesia de Santa María, ante la cual se bifurca en las calles de La Hoz y del Castillo, en una composición que debió ser espectacular y muy bella en la época en que estuvo completa la fachada de la iglesia.
Detalle de la puerta lateral
En la actualidad y con un acto de presentación del Proyecto de Rehabilitación de las Ruinas de Santa María de Cazorla, (el viernes 2 de marzo de 2007), acto el cual ha sido presidido por la Consejera de Cultura doña Rosario Torres Ruiz, y han asistido las principales personalidades y entidades de Cazorla; se ha hecho una presentación del proyecto, y se pretende concentrar al recinto como área cultural al aire libre, dotando a los eventos de la atmósfera especial que rodea al entorno. Este proyecto se ha podido llevar a cabo gracias a un acuerdo con el Obispado de Jaén, y que posteriormente van a ejecutar la Consejería de Cultura, Diputación y Ayuntamiento de Cazorla.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

¡Cuando las hojas caen...!

"Hojas secas"
El Otoño, para mi gusto, es una de las estaciones más bonitas del año. Comienza, astronómicamente hablando, con el equinoccio que lleva su nombre (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio sur y entre el 22 y el 23 de septiembre en el hemisferio norte); y termina con el solsticio de invierno (alrededor del 21 de junio en el hemisferio sur y el 21 de diciembre en el hemisferio norte).
Sin embargo y generalizando, a veces es considerado como los meses enteros de marzo, abril y mayo en el hemisferio sur y septiembre, octubre y noviembre en el hemisferio norte.
"Peña en Otoño"
Pero para otros, este período de la vida humana se encuentra tan lleno de melancolía, que les recuerda esa declinación de la plenitud hacia la vejez, y a eso me uno yo, pues el pasar de los años nos va dejando una o varias arrugas más en la piel, y alguna que otra cana; y eso no es melancólico, es una verdadera realidad.
Si durante la primavera y el verano, las hojas obtienen su tono verde de la clorofila, el pigmento que les ayuda a captar la energía de la luz del Sol, en el Otoño, las hojas de los árboles cambian y su color verde se vuelve amarillento, rojizo en algunos casos, dorados en otros; los árboles, una vez más en su ciclo, sintetizan la clorofila y reabsorben en sus tejidos parte de sus componentes.
"Hojas al río"
La idea generalizada es, que los colores del Otoño se deben a pigmentos residuales. En otras palabras, las hojas del Otoño son como las canas del árbol, que se secan y caen ayudadas por el viento que sopla con mayor fuerza y la temperatura comienza a ser más fresca.
La luz adquiere tonalidades que no existen en ninguna otra época del año, quizás por lo bajo que vuela el sol sobre el cielo y por lo limpia que se vuelve la atmósfera con las primeras lluvias otoñales.
Es la estación de las cosechas, el maíz y el girasol…, y donde cambiamos sin apenas darnos cuenta hasta nuestro régimen alimenticio, y es al degustarlo y saborearlo cuando verdaderamente nos acordamos que no nos van apeteciendo los helados, y la cuchara la cogemos con más cariño…
"Asomandose al Otoño"
Es cuando en esas situaciones no pueden faltar productos como las castañas, cuyo consumo se remonta a tradicionales cenas en las que se recordaba a los fallecidos, aunque también son tradición otros frutos secos como nueces, almendras y avellanas. O la calabaza, que de siempre se a saboreado por estas fechas y muchos ya la quieren asociar con la fiesta americana de Halloween, otra seña más de querer tirar por tierra esas tradiciones que son tan nuestras. Se siguen comprando pescados como las sardinas y carnes como la panceta cuando se quiere salir a la Sierra a comer. Y por supuesto no pueden faltar los dulces por excelencia de esta época: los buñuelos de viento y los huesos de santo. Si os habéis dado cuenta, no por casualidad, el componente principal de estos últimos manjares es la almendra, un producto que acaba de recogerse también en estos días.
"Paseo otoñal"
Resulta muy difícil decir qué época del año es la más interesante para descubrir y disfrutar de Cazorla y su impresionante y bello Parque Natural, pues cualquier estación del año nos sorprende de forma grata. El Otoño, es quizá una de las épocas más bellas de estas tierras, por la gran gama de colores, ocres, rojizos, dorados... de arces, quejigos, sauces, fresnos,... que contrastan con los diversos verdes de pinares y encinares que abundan nuestras sierras. Es la época de la impresionante berrea del ciervo; la ronca del gamo, y de los celos del muflón y del macho montes.
Todos estos cambios que experimenta el paisaje, la buena y apetitosa degustación de nuestras típicas comidas, hace que una visita a Cazorla, bien merezca la pena en esta época del año, y no tendremos ni la más mínima intención de acordarnos de nuestras arrugas y nuestras amarillentas canas...

lunes, 19 de noviembre de 2007

Las viejas y bellas rejas

El origen universal de la forja es tan remoto que se designa a su inventor en la persona de Tubal, hijo de Lamech y descendiente de Caín, como el primer hombre de quién la leyenda dice que acertó a servirse del hierro para proveerse de herramientas, armas y armaduras.
Las rejas, habitan de forma callada en la arquitectura de Cazorla. Pero cada vez tenemos que fijarnos con más detalle y hacer más largo el paseo por sus calles para poder encontrarnos con alguna de ellas. Con el pasar del tiempo, nuestras casas adoptan otras formas, desnudas de por si y despojadas de ornamentos arquitectónicos.
Todos hemos podido ver a lo largo de nuestra vida como las viejas casas se tiran abajo y entre los escombros polvorientos, surgen nuevos edificios con puertas y ventanas que nada quieren saber de sus rejas y balcones.
Se les quita importancia y las dejamos a un lado en el olvido. Y cada día desaparecen de nuestra vista estos vestigios nostálgicos, como el agua se nos escurre de nuestros dedos, sin darnos cuenta de que nos embellecían y enmarcaban el bello paisaje cazorleño.
Sin embargo, en algunas calles, incluso céntricas, hay algunas que escaparon hasta hoy, a los rigores de la piqueta y a las exigencias solicitadas por razones inmobiliarias, talvez porque hubo alguien con gusto que quiso respetar su pasado, o quizás le venia bien para seguir colgando sus macetas, no lo se…
Los que todavía son sensibles a los detalles evocativos (como un patio con baldosas de piedra laja, puertas, ventanas y techos de madera, paredes cubiertas de cal y jazmines, etc.), los que aman un pueblo con ese sagrado furor que emerge del olvido, pueden llegar a conocen la belleza y el sentimiento de nostalgia que despierta la imprevista presencia de un bello balcón o una reja.
Lo cierto es que como yo, hay mucha gente aún que cree que todavía quedan personas sensibles a esta suerte de encantamiento, y las rejas y balcones les estimulan y maravillan, tanto o más que a sus anónimos creadores; nos transportan hacia tiempos pasados y reviven antiguas sensaciones y recuerdos que de nuevo florecen.
El arte del hierro alcanzó su gran apogeo en la España antigua. El batido a martillo del metal candente hasta darle la forma que todavía se puede admirar en estas rejas, es decir lo que se llama “La Forja”, se puede contemplar también en estas rejas cazorleñas, creadas por artistas anónimos que sembraron en nuestra querida ciudad de Cazorla esta maravillosa recreación geométrica abierta a todas las posibilidades de la fantasía.
Hay varios aspectos que rigen la creación de estas rejas tan decorativas y que dan lugar al empleo de cenefas, rosetones y todo tipo de motivos geométricos. Uno de ellos es la soldadura a la calda, que consiste en caldear dos piezas juntas con el propósito de obtener en las llamas una soldadura perfecta, pudiendo estos artistas, mediante este descubrimiento, dar mayor amplitud a sus virtudes imaginativas.
Nacen así infinidad de tipos como pueden ser: las rejas con crestería de pinchos en forma de lirios; rejas con volutas sensuales y dibujos árabes, que recuerdan a veces las características decorativas de la técnica gótico-mudéjar; rejas con frisos, hojarasca y flores; rejas con barrotes retorcidos o barrotes verticales terminados en vástagos floridos; rejas con molduras caladas; rejas con cintas de hierro en forma de volutas; rejas encopetadas con cenefas en forma de cintas, etc.
Las rejas no solamente las podemos ver en la ciudad, esas que gozaron en sus buenos tiempos nuestras abuelas, adornándolas de geranios, magnolias, jazmines y el envolvente olor de azahares, sino que también aparecen en nuestros núcleos rurales o cortijos, quizás con más asiduidad y belleza.
Pero en nuestros días, mientras que la arquitectura moderna, tiende más y más al despojo, estos hierros forjados dejan una sensación de espiritualidad y emoción en las fachadas de las viejas casas que aún se mantienen en pie, y proporcionan esa característica del hierro domado que ha sabido sobrevivir hasta nuestros días, en una forma elevada y ennoblecida del primitivo origen de un metal que cobra en el sacrificio del fuego una cualidad de raro origen poético.
Nuestras queridas rejas. Aquí las tenemos, viendo pasar el tiempo, con alguna que otra mano de pintura para tapar sus viejas arrugas, pero con la ilusión de seguir adornando Cazorla… ¿Qué otros elementos podían darle a nuestro pueblo esa pátina de antiguo romanticismo?...
.
Este artículo no hubiese sido posible sin la magnifica aportación fotográfica realizada por nuestro paisano y amigo José A. Martínez Sánchez, que según el, las rejas están fotografiadas en un paseo que realizó entre la calle Llana y el barrio de las Casas Nuevas; la última, que es de mi cosecha, es de una casa vieja situada en el paseo del río Cerezuelo.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Canto al Guadalquivir. Poesía

"Tu calma me navega"
¡Uad el Kebir del beso, del jazmín y del nardo
yo te canto! Tú eres el río jardinero
de España, porque riegas la blanca Andalucía
y vas sembrando rosas y juncias al crepúsculo.

Las ramblas de Cazorla te ciñen sus mantillas
de césped y el tomillo te embalsama y orea.
Cascadas y jarales te susurran el aura
en la cuenca imprecisa de la gran cordillera
Mariánica que bañas. Después, ya Río Grande,
ya Tarteso, ya Betis, ceñido a los estribos
de la Sierra Morena, tus tornos divagantes
en rocas hipogénicas tallan la falla bética
para que, suavemente, entre vergel y olivo
el regazo moruno de Córdoba te meza
tamarindos y espliegos, lentiscos y claveles.
"Senda de reflejos"
¡Te canto porque eres río de nuestras vidas
y perfumas el seno más fecundo de España!...
Por tu liquida senda dormida de reflejos
boga el esquife blanco con un cuerpo de cisne
y el bergantín dorado de la dulzura mía.
Las áureas mariposas se valen de tus brisas
para empolvar con iris la gasa de sus alas
y el más fino requiebro de tus húmedos labios
hace trepar la yedra de la alfarera Itálica.
"Río Grande"
Con el leve murmullo del arpa de tu cauce
Córdoba se despierta y sueña mi Giralda
y reclinas la estela del ala de mi noche
y perfumas mi pecho con miel de limoneros.
Por campos de Tablada, leyendas de alquiceles
y en tu margen serena reguero de amapolas:
el cuerpo de Abu Said quebrado por la lanza
y la mano cruenta del Rey Pedro Primero.
"Margen serena"
¡Ay!, el reino de Taifa, cómo supo cantarte.
En tu lecho resuenan rumores de palabras;
Al-Motamid, monarca, poeta de Sevilla,
con bengalas y hachones te enciende y te recama
andaluces romances… ¡El cielo se ha hecho luna!
Y la Torre del Oro que doró Abu el Ola
el sardinel la bañas y tus aguas reflejan
temblorosas los prismas de tus rubias almenas.
"Guadalquivir del beso"
Y es que trasnochas lunas cuando cantas Sevilla
y apagado te acercas a ofrecerle tus algas
y el beso de tu aurora; y le bordeas el talle
con un cinto de adelfas, de mimbres y geranios.

Y cadete del céfiro – en locura de amores –
y a veces te desbordas por besar a Sevilla…
¡Y gira el Giraldillo, grumete de tu copla!

Tu inefable murmullo llega a Gades fenicia
y en Sanlúcar tú fundes – en revuelo de espumas –
con la sal mareante que le lleva hasta América
para errante mostrar la sagrada silueta
que del gran Isidoro reverberan tus aguas.
"Inefable murmullo"
Y abandonas la impronta de tu orilla de oro
y el fililí de espuma de tu beso de pétalo
en frisos y arquerías, mosaicos y atauriques.
Guadalquivir, mi calma navega por tus rumbos
con las más tibias brisas del sol de tus crepúsculos
y son mis dos pulmones velámenes henchidos
que respiran tus noches tan cargadas de estrellas.
Verdiceleste claro – tornasolando cielos –
tu líquido sendero – espejo de alboradas –
a las morenas Vírgenes, airosas, de Triana
les tremola un rocío amargo en las mejillas
que recogen altares en cálices de flores.
Y – el Cachorro – que expira en tu agua su agonía
se lleva en las pupilas la miel de tu mirada
y la sombra violeta de tus rejas de luna
pone al Cristo la anemia venosa de la muerte.
"Liquido sendero"
El azul de mi vida amanece contigo,
Guadalquivir del beso, del jazmín y del nardo…
y en una dulce barca tu calma me navega
tan llena de pretéritos en tu cielo de esmalte.

¡Te canto porque eres río de nuestras vidas
y embalsamas el seno más fecundo de España!...
.

Autor: Eduardo Ferreras
Poesía premiada con la Flor Natural en los Juegos Florales celebrados en Sevilla en el mes de Mayo de 1953.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Un gran palacio en Cazorla

Palacio de Las Cadenas
Como ya referí en un pequeño reportaje de fecha 17 de Junio, este palacio de Las Cadenas se levantó entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, sobre los jardines y cámara de los Marqueses de Camarasa. Es un edificio historicista de corte clásico, del que destaca su sencillez estructural y la austeridad ornamental con la utilización de un lenguaje clásico, con cierta libertad en su interpretación.
Entrada al Palacio
Construido en lo que por entonces era considerado las afueras de la ciudad, en dirección norte, al principio de la alameda conocida como del Cristo y que actualmente se le llama parque del Santísimo Cristo del Consuelo, (llamado así por existir en las cercanías una antigua ermita, hoy desaparecida, llamada del Cristo de la Vera Cruz).
Cadenas del Palacio
Lo que puede atestiguar que este palacio fuera construido sobre los jardines y cámara de los marqueses de Camarasa es una placa de piedra incrustada en el muro exterior del jardín, que dice:
“..CACORLA MANDHA HAZER ESTA CARRERA Y ALAMEDA SIENDO ADELANTADOS PERPETUOS LOS YLLUSTRISIMOS SS DON DIEGO DE LOS COBOS Y DOÑA FRANCISCA DE LUNA MARQUESES DE CAMARASA Y SVS SS GOBERNANDO EL S. LICENCIADO ESPINOSA AÑO 1563..”
Detalle de columna
De esta construcción no queda rastro alguno. La que existe en la actualidad es una casona maciza de tres alturas con vanos enmarcados con arcos de medio punto. Su planta es rectangular y su fachada principal se orienta al mediodía, con un gran arco de medio punto y sobre él, un escudo de armas perteneciente a la familia Godoy, que fueron sus antiguos inquilinos.
Fachada principal
A principios de siglo, su interior sufrió alguna que otra reestructuración, destacando en la planta baja unas estancias con bóveda de medio cañón y en las superiores, los salones y habitaciones familiares. Destaca en la fachada posterior una estancia-galería acristalada, con vistas al jardín.
Columnas y cadenas
En conjunto sus líneas son sobrias y de buena traza arquitectónica, de un clasicismo tardío, quizás de la primera mitad del siglo XIX. La mansión perteneció a ilustres familias de Cazorla: los Angulo, en el siglo XVII y XVIII. También, en esta última centuria y en la siguiente a los Godoy, los Torres Godoy y los Vela de Almazán. A finales del siglo XIX fue propiedad de los Calderón y los Gómez-Sigura. Actualmente pertenece a la familia Tamayo, a la que pasó en los primeros años del siglo XX.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Bello paseo por el río Cerezuelo

Río Cerezuelo
Río de la provincia de Jaén, llamado también río Cazorla, que nace en el paraje denominado Nacelrío, en la Sierra de Cazorla, que después de aproximadamente unos veinticinco kilómetros desembocará en el río Guadalquivir.
Paseo del río Cerezuelo
A mitad de su curso, junto a la ermita de Nubla, confluye con el río Cañamares, recorriendo hasta aquí casi diez kilómetros; conociendose desde este lugar como río de la Vega de Cazorla, adentrándose sobre quince kilómetros, para encontrar al Río Guadalquivir. Por su derecha recibirá al arroyo de Tramaya y al río Cañamares.
Río Cerezuelo o Cazorla
Río que viera durante la edad del Cobre final (2.000 a. de C.) establecerse los primeros poblados estables, en las terrazas más antiguas de este, próximas a la Cuesta de la Pioja y la confluencia con el río Cañamares.
Paseo por el río Cerezuelo
Hay que mencionar que el 2 de Junio de 1694 este afamado caudal, tras un gran diluvio, inundó el templo de la Iglesia de Santa María, destrozando los retablos, y arrastrando fuera del lugar sagrado imágenes, ricos ornamentos...
Huerta en el paseo
Desde su cercano nacimiento hasta Cazorla, riega huertas, mueve molinos de harina, pasa por debajo de los cortijos, produjo energía eléctrica, atraviesa las ruinas de la Iglesia de Santa María entrando por una gran bóveda bajo su altar mayor, cruza la plaza que lleva el nombre del templo, y se vuelve de nuevo visible, hasta que desaparece por la vega de este pueblo hacia sus juntas con el Gran Río.
Río Cerezuelo
Durante el paso de los años este, que ahora es, cristalino río, estuvo abandonado y olvidado de la mano de Dios y de los propios cazorleños. A finales de Agosto de 2006, un grupo de unos 18 voluntarios, realizaron una de las actividades más llamativas y gratificantes que se han realizado en estos últimos años en este pueblo: se metieron en el río Cerezuelo a su paso por el casco urbano de Cazorla y, ante la mirada de locales y visitantes, acumularon fuera del cauce una importante montaña de basura en un solo día de trabajo.
Paseo del río Cerezuelo
En la actualidad, se ha canalizado y se ha hecho un magnifico paseo por sus orillas, desde la Plaza de Santa María, hasta el puente de acceso a la Villa turística. Este paseo está lleno de encanto, y en estas fechas del año, no puede estar mejor decorado. Este río, por suerte, ha vuelto a nacer para disfrute de los cazorleños y visitantes.
Curso del río Cerezuelo
Las vistas que podemos encontrarnos desde aquí son verdaderamente gratificantes: el castillo de la Yedra, la majestuosa peña de los Halcones, los cortijos blancos, los árboles en la misma orilla del canalizado río…
Si visitas Cazorla en estos días, no olvides darte este paseo.