¡Como ha cambiado Cazorla!

Calle Fuente de Maleno
Todos los pueblos tienen su fisonomía peculiar. Cazorla tiene más: una personalidad firme y rotunda, que la diferencia de los demás pueblos, aún cuando éstos radiquen en su propia área geográfica. La policromía de su tonalidad; la gaya y lujosa envoltura de su paisaje circundante; la magnitud incomparable de sus masas pétreas; y hasta la blancura jubilosa de su caserío, dan como resultante matemático, esa diferenciación individualizada que la distingue de cualquiera otra población andaluza.
Paseo del Solar
Se va hacia ella entre hordas de olivos y recias planicies de pan llevar. Próximos o remotos, a uno y otro lado, encuéntrense poblaciones de solera manchega, con regusto labrador y cansancio de jornadas. Atrás quedaron las dos joyas renacentistas de, Baeza – la nombrada – y Úbeda la de las piedras de oro. Pero, éstas, no cuentan. Lo extraordinario ha de apreciarse después de conocer lo trivial y repetido. Y he aquí que en el camino se abre un nuevo horizonte, de manera inaudita, una masa verde salpicada de notas blancas y destellos luminosos.
Callejón de la Nubla
Esa es Cazorla, que se adueña de nuestros sentidos y que inicia de tan lejos el embrujamiento de nuestro espíritu con una magia increíble e incoercible.
La Cazorla de 1.906 era topográficamente, plásticamente, literariamente, la misma de hoy y la misma de hace siglos, gracias a Dios y a la perseverancia de la Madre Naturaleza, tan generosa, tan abundante en sus dones con ese pedazo de suelo español, que tiene matices de otras regiones lejanas y aún extrañas… - Galicia, Asturias, la Montaña, Suiza, Bretaña… - y es, sin embargo, y por gracia de su gracia, andaluza hasta la médula, sin desdén para la ascendencia árabe, ni menoscabo de su originario empaque castellano.
Herrón
No obstante, Cazorla es otra. Las corrientes urbanísticas encaminadas, mejor dicho, encauzadas con el mejor y más discreto sentido, han hecho de Cazorla una de las más bellas poblaciones españolas. Sorprende ver, que lo que desde la lejanía pudiera considerarse como un rincón idílico, algo así como un poema campesino de encendidas estrofas vegetales, sea toda una ciudad moderna y luminosa, en la que el vivir ha de constituir inapreciable regalo. La Cazorla de hoy tiene un ajuste, una ponderación, un equilibrio exactos. Nada falta ni nada sobra…
José de la Vega Gutiérrez. Año 1.952

Comentarios

Joan González dijo…
Hola Abraham, conozco el pueblo de Cazorla y reconozco que es una pasada...pueblo blanco...

salut

joan
alida dijo…
Gracias por pasar mi espacio, las fotografías son excelentes, sigo paseando por tu blog, estoy maravillada de tu tierra
Un abrazo