Frescura verde de sus huertas

La Peña de los Halcones desde las huertas
El agua de Cazorla, agua virgen que de alguna manera le regala su Sierra, es quien le da vida a sus frutos y frescura, esa frescura verde de sus huertas. Como alguien dijera una vez: el agua es como un beso fugitivo, con elegancia y finura de cristal, que corre sin estancarse jamás por este recóndito caz.
Fuente
Siempre que tomo buenas moras, me recuerdan y me saben a Cazorla; cuando paseo por sus caminos serpenteantes llenos de sombras de sus árboles frutales y su aroma se mezcla con el olor a los pinares. Esas huertas de piedra toba, cuyas lonjas invaden los caminos que llegan hasta Nacelrío, cubiertas de parrales con las uvas maduras; esa tranquila caminata adornada de maravillosos colores y solamente interrumpida por el sonido del paso del río Cerezuelo…
Vista de las huertas de Cazorla, al fondo el Gilillo
Cuantas veces, de pequeños, hemos subido por esos lugares con el temor de que se nos apareciera un perro ladrándonos en cualquier esquina del camino, preparados con un palo en la mano por si tuviésemos que utilizarlo, sin darnos cuenta que ellos solamente están marcando su territorio y talvez defendiendo su pequeño rebaño de cabras. Pero con los nervios y el miedo no nos dábamos cuenta que aunque ladraban, no dejaban de menear el rabo entre sus piernas.
Parral en el camino y lonja de la casa
Cuantas veces, de jóvenes, subíamos con nuestras mochilas colgadas por estos caminos hacia la casa forestal de Riogazas para pasar un día de sierra; nos bañábamos en su alberca de agua helada, y nos preparábamos la comida, cuando aún se podían encender las parrillas para asar, pinchadas de un palo, los chorizos y las morcillas.
Huerta convertida en casa rural
Estos caminos que antes eran transitados por los hortelanos y sus bestias cargadas de hortalizas y frutas para venderlas en el mercado, ahora pueden pasar por ellos los coches que lo quieren invadir todo, pero esto es el futuro, y también el desarrollo y la comodidad de los que por aquí viven, a pesar de que le hagan un feo favor al paisaje.
Huerta
Las huertas, que llegan hasta la misma falda de la peña de Los Halcones, confunden su verdor con el de los pinos y estos a su vez, en la lejanía, con los bosques de olivares que se nos pierden en el horizonte haciendo que Cazorla sea todo el año un pueblo de verdor y frescura.
Siempre que tomo buenas moras, me recuerdan y me saben a Cazorla.

Comentarios

¿Hay una registro de quiénes te visitan o es pura casualidad?: Anoche recorrìa Cazorla gracias a tu blog, no dejé comentarios y oh! ¡Casualidad! ¡Leo el tuyo en el mío!

Saludos.
Pedro Donaire dijo…
Hola Abraham, contesté a tu comentario en mi blog, diciéndote lo que me ha gustado del tuyo, bellas fotos y descripciones.

Si me permites, me tomaré una licencia constructiva. Verás, pienso que sería muy interesante dar también información turística, es decir, cómo llegar, dónde hospedarse; casas rurales, hostales u hoteles o residencias; excursiones, cómo hacerlas, senderismo ...

No sé si encaja con tus objetivos del blog, pero es una idea.

Saludos
santiago dijo…
Abraham, muy descriptivo tu blog sobre cazorla. Nos ha gustado mucho y esperamos quieras intercambiar enlaces. Con afecto:

Santiago