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miércoles 11 de enero de 2012

COMARCA SIERRA DE CAZORLA. "QUESADA"


Casa Señorial

Situada a las faldas del Cerro de la Magdalena, regadas por el Guadiana Menor, tiene una extensión de 328,5 km2, y está situada a 676 ms. de altitud, cuenta con una población de 6.181 habitantes. Se halla enclavada al suroeste del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, rodeada de extensos olivares y pinares centenarios, en cuyas entrañas nace el río Guadalquivir. Sus tierras más áridas son bañadas por el Guadiana Menor. Los ríos Béjar, Extremera, Majuela y Tíscar completan el sistema hidrológico de la localidad. A ella acuden los pintores en busca de inspiración por sus condiciones de extraordinaria luminosidad y hermosos paisajes. Durante la Edad Media, Quesada fue una plaza fuerte vinculada al Reino árabe de Granada y uno de los núcleos de las encarnizadas luchas fronterizas de las que fueron testigo estas tierras del Alto Guadalquivir. Sus fortificaciones fueron arrasadas en numerosas ocasiones por las huestes cristianas hasta conseguir su definitiva conquista.



De estos lejanos tiempos quedan restos que son muestra de un duro pasado, entre los que destacan: 


Arco de la Manquita de Utrera

Es una de las puertas de acceso que se conservan de la que fue la fortaleza de Quesada. Se llamó Arco del Mesón antes de recibir su nombre actual. En él se han colocado modillones procedentes de la Iglesia visigoda de Santa María. Esta puerta enlaza con las bellas calles del Cinto, Alcaidía, Las Posadas, La Casa sin Puerta y el Arco de los Santos.

Arco de los Santos o del Señor

Estrecha puerta de entrada al antiguo recinto amurallado de la villa de Quesada construido en el siglo XIV. Se trata de un arco apuntado de cantería con dovelas y salmeres. En la jamba derecha, aparece una estela funeraria romana dedicada a la sacerdotisa Caia Rufina, de 21 años, por su hijo Caio. En su cara interior presenta un arco de medio punto de ladrillo con bóveda de medio cañón.

Murallas

Los restos de murallas árabes y cristianos (S. XI-XIV) forman parte del antiguo recinto de la villa. Durante la Edad Media, Quesada fue una plaza fuerte vinculada al reino árabe de Granada, que resultó difícil de conquistar y conservar a reyes cristianos y arzobispos, optando por arrasar sus fortificaciones.

Iglesia de San Pedro y San Pablo

Construida en el siglo XVIII sobre restos de una antigua mezquita. Su planta es de cruz latina con tres naves, de mayores proporciones la central que se comunica con las laterales mediante arcos y pilastras toscanas, y se cubre con bóveda de lunetos con óculos mientras que la bóveda de crucero es ovalada y va decorada con motivos neoclásicos. Su capilla y su torre son de estilo gótico florido.

Iglesia del Hospital de la Purísima Concepción

Construida en la época del barroco, con una sola nave cubierta con bóveda de cañón a la que posteriormente se le añadió otra nave. Su portada principal está constituida por un doble arco de medio punto de ladrillo con pilastras dórico-toscanas y entablamento con ventanal. El retablo del altar mayor del siglo XVIII tiene perfiles mixtilíneos en la cornisa y hornacinas, destacando la utilización del estuco y la profusión del decorado.

Castillo de Tíscar

Data del S. XIV, castillo musulmán, ampliado posteriormente por los cristianos y construido en un lugar casi inexpugnable. La Peña Negra, una escarpada roca que se alza en su centro, fue preparada para servir de Torre del Homenaje.

Santuario de Nuestra Señora de Tíscar

Cerca del castillo se levantó un santuario gótico con elementos mudéjares que, a mediados del siglo XX, fue definitivamente sustituido por el templo actual. Originariamente debió ser un pequeño santuario levantado tras la conquista cristiana para recibir romeros en acción de gracias a la Virgen por favorecer la victoria. Aún conserva la gran puerta con arco apuntado y jambas ornamentadas, así como restos del alicatado granadino, del siglo XIV. Una serie de pequeñas imágenes en terracota de la Virgen y los evangelistas fueron realizadas en 1955 por Antonio González Orea.

Museo Rafael Zabaleta

Edificio modernista inaugurado en 1962 que alberga 114 óleos, 11 acuarelas y 500 dibujos del genial pintor quesadeño. Asimismo dispone de una sala de Amigos en la que se encuentran obras de Picasso, Miró, Tapies, Solana, Cuixart, Canogart, etc.



Entre sus PARAJES NATURALES debemos destacar los siguientes:


Cañada de las Fuentes

Lugar donde nace el río Guadalquivir, a 1.350 m. de altitud. En él confluyen varios arroyos que descienden de las sierras que lo circundan. Sus prados de alta montaña y pinares lo convierten en un paraje idóneo como zona de esparcimiento.

El Chorro

Situado a 1.350 metros de altitud, es un cortado de unos 45 metros de altura en el que anidan varias parejas de buitres leonados, y desde el que se divisa una inmensa llanura que va desde el Valle de Bruñel y la Campiña de Peal de Becerro hasta los Cerros de Úbeda, Sierra Mágina y Sierra Morena.


Cueva del Agua

Conocida también como Gruta de las Maravillas o Cueva de la Virgen de Tíscar (porque según la tradición allí se apareció la Virgen). Se trata de una interesante formación caliza declarada Monumento Natural, donde se funde al agua del río Tíscar y la roca del Monte del Caballo formando saltos, pilones, cascadas y fuentes, para seguir su curso zigzagueante río abajo hasta formar el idílico Pilón Azul, camino de la Aldea de Belerda. En ella se celebran conciertos de música clásica por su magnífica acústica y belleza.

Fiestas: Primer domingo de mayo y de septiembre, se celebra la Romería de la Virgen de Tíscar; Fiestas Mayores del 24 al 29 de septiembre, en honor de la Virgen de la Tíscar; San Miguel; Fiesta de los Cargos o de Dios.

martes 27 de diciembre de 2011

DESCRIPCIÓN DE ESTAS SERRANÍAS (año 1867)



elevadísimos pinos...

Entre los montes de mayor importancia de la Provincia de Jaén, merecen especial mención los llamados Tugienses o Argentinos, situados al Oeste y a continuación de Sierra Segura, y que generalmente se conocen con los nombres de Sierra de las Villas, de Cazorla, de Pozo Alcón y de Quesada. La Sierra de Cazorla, cubierta de nieve casi la  mitad del año, y la más fría de todo este territorio, se divide en la llamada propiamente Sierra de Cazorla, y en la conocida con el nombre de las Cuatro Villas. Extiéndese la primera desde su nacimiento al Sur de Cazorla, hasta los amenos valles por donde pasa el río de Aguascebas; y empezando aquí la de Las Cuatro Villas, que se extiende por el término de Iznatoraf, Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo y Sorihuela, termina en la Sierra de Segura, con la cual viene a enlazarse. Estos montes como los anteriores de que hemos hablado, los forman elevadísimos pinos, corpulentas encinas, robles, fresnos, acebos y sargatillos, y una infinidad de arbustos de diversas clases, como madroños, lentiscos, coscojas, romeros y otros, y un número tan crecido como envidiable de frondosos árboles frutales, cuyo esquimo es de un sabor y gusto delicadísimos.


multitud de fuentes... 

Estos montes pertenecían mancomunadamente a las Cuatro Villas últimamente citadas, por donación hecha a aquellos habitantes por el rey Fernando III el Santo, en premio de su heroico comportamiento en la prolongada lucha de la expulsión de los sarracenos. Y habiendo el gobierno clasificado estos montes, según las ordenanzas del ramo de 31 de diciembre de 1833, como pertenecientes al Estado, formando al efecto un departamento en Orcera y una subdelegación en Villacarrillo, se unieron, como si fueran un solo hombre las cuatro citadas Villas, en el año de 1842, y apelando a toda clase de medios, consiguieron al fin que estos montes volvieran a ser de su única y exclusiva propiedad. El principal producto que los naturales obtienen de estos montes, consisten en las muchas cabezas de ganados que alimentan en los mismos, y algunas maderas para construcciones civiles, no pudiendo aprovecharse para la construcción naval, por la imposibilidad de conducir por esta escarpada sierra los gruesos y elevados troncos de aquellos árboles. Muchos puntos hay en los que al hombre no le ha sido posible aun entrar; y los árboles, por consiguiente, que en ellos se crían, y que los años o trastornos atmosféricos echan por tierra, allí permanecen, sin que sea dado arrastrarlos a un punto en donde pudieran beneficiarse.



risueñas llanuras...

Casi todas estas sierras están colocadas en forma de anfiteatro, teniendo en sus cimas extensas y risueñas llanuras de 300 y de 400 pasos de extensión, a las que suben, para pastar los ganados, por medio de veredas estrechas y tortuosas, que con razón las llaman escaleras aquellos habitantes, las cuales se construyen sobre gruesos palos colocados en forma de peldaños, cubriendo los huecos con ramas y follaje. En estas grandes planicies, abundantísimas en todas las estaciones de nutritivos pastos, permanecen los ganados dos y tres meses, sin que el pastor tenga que tomarse el cuidado de apacentarlos; y aquí también es donde se criaban en otro tiempo los famosos novillos, que por su fiereza y bravura eran la admiración y delicias de los aficionados a la tauromaquia. Entre las llanuras más notables por su elevación y extensión, se encuentran las llamadas Nava del Villano, Nava del Río, Nava de San Pedro y Javalcaballo, desde algunas de las cuales se descubre un horizonte de más de cuarenta leguas. 



frondosos árboles...

La multitud de fuentes que por todas partes brotan en estos montes, contribuyen en gran manera a dar a estos parajes un encanto y belleza sorprendentes. Los pequeños manantiales que corren en dirección de Este a Oeste para venir a formar el arroyo de Aguascebas, que desemboca por la inmediaciones del molino de los Álamos en la margen izquierda del Guadalquivir, fecundan con sus aguas el gran pago del Mogón y varios otros de bastante consideración, formando después las dos elevadas y magnificas cascadas de Chorro Gil y Chorro de la Puerta, de una altura de 50 varas. Otros varios arroyos como el Arroyo María y Arroyo Martín, formados por los manantiales de las vertientes del Norte de la misma sierra, dan igualmente animación y vida a estos deliciosos contornos, los más a propósito sin duda de nuestra patria, para admirar los encantos y bellezas de la naturaleza. La vegetación en la Sierra de Cazorla la favorecen considerablemente las aguas del río de Cazorla, uno de los más importantes de esta pequeña comarca, el cual, naciendo en la sierra de su nombre, corre de Sur a Norte, atravesando y dando abundante riego a las pintorescas huertas y extensos olivares que pueblan las dos leguas que median desde Cazorla hasta el paraje llamado la Nubla.



pequeños manantiales...

Los demás ríos, como el llamado Cañamares, que corre de Este a Oeste y desagua en la orilla derecha del de Cazorla; el Taya y el Turrilla, que naciendo en la Sierra de Quesada corren, el primero en dirección de Sur a Norte, y el segundo de Este a Oeste para venir a desaguar en el Guadiana Menor; el Guadalentín, notable por sus frescas y cristalinas aguas y por su abundancia en exquisitas truchas, y que naciendo en la Sierra del Pozo Alcón, desagua por la margen derecha del Barbata o Guardal, ya en los límites de la provincia de Jaén con la de Granada, y algunos otros riachuelos que cruzan en distintas direcciones esta feracísima y accidentada comarca, fertilizan con sus aguas infinidad de pequeñas, pero riquísimas huertas, y la convierten en uno de los puntos más deliciosos y envidiables de la provincia de Jaén.

Del libro CRONICA DE LA PROVINCIA DE JAÉN (1867), de Francisco Lozano Muñoz

sábado 10 de diciembre de 2011

CAZORLA. AGUA Y BIODIVERSIDAD


Cauce del río Borosa

El agua representa la base esencial para el desarrollo de la vida en la Tierra. En climas mediterráneos su disponibilidad es vital para los ecosistemas: en el verano el agua disponible es muy escasa para los organismos vivos, y las dificultades para su obtención se incrementan justo cuando las necesidades hídricas son mayores por las elevadas temperaturas reinantes. Este factor ecológico de disponibilidad o no de agua durante parte del año es el que condiciona en gran medida la composición y estructura general de la vegetación y, por tanto, de la fauna asociada a ella. Encinares, pinares, piornales, espartales, tomillares, etc., son comunidades que soportan la sequedad del clima Mediterráneo, y gran parte de las adaptaciones morfológicas y fisiológicas de las especies están dirigidas a un mantenimiento del agua en sus tejidos (hojas duras y finas no deformables con el estrés hídrico, pelos blanquecinos en la superficie de sus tejidos, acúmulos de agua, etc.) o bien a estrategias vitales de resistencia (especies anuales que pasan el ciclo desfavorable en forma de semilla, especies bulbosas, etc.).

Cerrada de Elías

Frente a este ambiente predominante, en el territorio del Parque se encuentran zonas donde el recurso del agua no es un limitante para la vida ya que existe de manera continuada durante casi todo el año, como ocurre en manantiales, fuentes, balsas, arroyos y ríos. Esta disponibilidad trae consigo grandes ventajas, ya que las adaptaciones de los organismos para la retención de agua ya no son necesarias. Así, en las zonas húmedas son frecuentes plantas con hojas anchas, casi o sin pelos en su superficie, con raíces expuestas al agua, etc. Por el contrario, los medios acuáticos tienen asociadas también dificultades biológicas para la vida, que los organismos han tenido que solucionar de diferente forma. Adaptaciones a la escasez de oxígeno disuelto en agua, a la pobreza de nutrientes del medio acuático, a la predación o el herbivorismo, o bien a la fijación al sustrato por la acción de las corrientes de agua, son estrategias que han sido ampliamente instauradas en los seres acuáticos, a veces con soluciones biológicas de gran complejidad en su ejecución.

Del libro: El agua subterránea en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén) / A. González-Ramón, J.C. – Rubio-Campos, J.A. – López-Geta, eds. – Madrid. Instituto Geológico y Minero de España, 2006. 

martes 4 de octubre de 2011

POESÍAS PARA EL OTOÑO

Rubén Darío: Poema de Otoño

Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora

con aquella locura armoniosa de antaño?
Ésos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.
Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa,
cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!

Paul Verlaine: Canción de Otoño

Los sollozos más hondos

del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.

Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.

Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.

Juan Ramón Jiménez: Otoño

Esparce octubre, al blando movimiento

del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.
Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!
¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!
En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

Ángel González: El Otoño se acerca

El otoño se acerca con muy poco ruido:

apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.

Claribel Alegría: Otoño

Has entrado al otoño

me dijiste
y me sentí temblar
hoja encendida
que se aferra a su tallo
que se obstina
que es párpado amarillo
y luz de vela
danza de vida
y muerte
claridad suspendida
en el eterno instante
del presente.

lunes 25 de julio de 2011

CARTA DEL GUADALQUIVIR AL OCEANO

...desde verdes obscuros y piedras amarillas.

Pero ahora escribo aquí, desde Cazorla,

desde un Belén de hombres, desde el mundo

donde huelen a espliego las palomas.

Te escribo desde el mundo de las piñas,

desde un dulce castillo de los moros,

desde verdes obscuros y piedras amarillas.


desde un dulce castillo de los moros,

Donde apenas un sorbo entre los pinos,

un espejo menudo de los ciervos,

no voy a ningún sitio.

Voy solo a las muñecas de los hombres,

a otro arroyo de sangre que golpea

mi largo corazón de monte en monte.


...desde una permanente primavera.

Te escribo desde aquí, desde una escuela

de ardillas, de romero, de balidos,

desde una permanente primavera.

Aquí todas las manos amorosas

me toman en las palmas como a un niño

me besan en la boca.


desde la dulce falda de Cazorla.

Me tratan como a un niño de agua rosa,

apartado del sol, aupado en alto

desde la dulce falda de Cazorla.

Me tienen en la cuna de madera,

una cuna remada de hombres recios

marineros de olivos y de sierras.


...marineros de olivos y de sierras.

Cuando mi carne fría de muchacha

pone tiernas las piedras,

cuando la trucha juega por mi espalda,

cuando el sol se me sube a la cabeza,

cuando me amarga el agua en la garganta

si pienso en el Castillo de la Yedra,

si pienso en aquel pino adelantado

que hubo en la Corredera,


cuando la trucha juega por mi espalda,

¡qué lejos me pareces, Océano!

¿Para qué me convocas, qué me espera?

Te escribo desde aquí. Si, todo es grande,

todo es profundo y alto y ancho y hondo,

mas con nombre de niño

¿Qué puede ser más dulce que este diálogo

con el río Borosa, en balbuceo?


...con el río Borosa,

Un Segura de huertas y jardines,

hay un Guadalentín y hay un Saucejo,

y un Cantalar, nombre propio,

con sabor de caramelo.

Te escribo desde aquí, casi embebido,

remolón y flamenco, ya torero,

voy dando una verónica a la tierra;

por aquí yo no paso, que paseo.


...por aquí yo no paso, que paseo.

La Torre del Vinagre…Yo, descalzo,

un río de puntillas, con agua de mis venas,

me bautizo en el Tranco.

Donde me da la sal un Arzobispo,

me apadrinan el Roble y Las palomas…

Ya voy a ti…Me llevaré, jugando,

al monaguillo río de Cazorla.


...al monaguillo río de Cazorla.

POESÍA

No renuncio a mi novia de Úbeda,

a la blanca alegría de Andujar,

al muchacho romano que en Córdoba soy

a mi muerte serena en Sanlúcar

ANTONIO PARRA

Úbeda, 23 de agosto de 1959